
El club de los poetas muertos, sesión 6: Poemas (Emily Dickinson).
Es hora de bajar la luz, es hora de volver la mirada hacia el interior, hacia los sentimientos puros, matizados por un leve manto de pudor. La poeta de Massachusetts, desconocida, etérea, fantasmal, que no aspiró nunca a ser leída sino por el viento, y acabó, precisamente por la misma fuerza con la que el aire penetra en los pulmones, accediendo al interior de cualquier alma humana que como tal se tuviera. Siempre pausada, siempre alerta, siempre suave, sutil y extraordinaria.



